Las cosas están rotas. Lo están desde hace mucho tiempo. Llegó el huracán más arrasador del siglo y se lo llevó todo por delante y no ha dejado nada donde podamos construir nuestro pequeño paraíso. Ahora todo es ceniza y destrucción. Caos, necesidad, tensión.
Esto no es ser feliz, no se le parece en nada. Tú te engañas, él se engaña, y yo también lo hago. ¿Y quién no? Esa es una buena pregunta. A mi me sobran, contigo nunca hay respuestas, siempre desconcierto.
Yo sigo pecando, cada día lo hago mejor, cada día me supero más y lo hago más dramático, para que el dolor sea más intenso cuando te des cuenta de lo que está pasando. Para que la herida no te deje respirar como me ha pasado a mí estos últimos meses.
No, no es rencor, no, no es por venganza. Es justicia.
Es el precio de todos nuestros errores y del poco amor que nos hemos dedicado. Es el resultado de desprecios concertados y aprecios demasiado pasionales. En la cama todos sentimos mucho. Y es mentira.
Ahora ¿qué nos queda?
A mí olvidarte.
Esto no es ser feliz, no se le parece en nada. Tú te engañas, él se engaña, y yo también lo hago. ¿Y quién no? Esa es una buena pregunta. A mi me sobran, contigo nunca hay respuestas, siempre desconcierto.
Yo sigo pecando, cada día lo hago mejor, cada día me supero más y lo hago más dramático, para que el dolor sea más intenso cuando te des cuenta de lo que está pasando. Para que la herida no te deje respirar como me ha pasado a mí estos últimos meses.
No, no es rencor, no, no es por venganza. Es justicia.
Es el precio de todos nuestros errores y del poco amor que nos hemos dedicado. Es el resultado de desprecios concertados y aprecios demasiado pasionales. En la cama todos sentimos mucho. Y es mentira.
Ahora ¿qué nos queda?
A mí olvidarte.